«No se puede comprar nada por foto», les contó por vídeo el arquitecto Alfonso Penela a los asistentes a la presentación del gancho con el que en esta edición de Fitur se busca atraer la atención de los visitantes. Aquí al lado van unas cuantas fotografías, pero está claro que la arquitectura es para vivirla. O como lo contó el arquitecto Jesús Irisarri: «La gente viaja para ver lo construido».

Porque el entorno es inmejorable. César Portela lo tiene claro. Las Rías Baixas no se pueden diseñar mejor. Así que los arquitectos solo buscan hacer que sus creaciones se integren en este lugar de la forma más sutil posible. Y con esa idea se fue la Diputación de Pontevedra ayer a Fitur, la feria internacional de turismo de Madrid. Con 43 edificios representativos de la arquitectura contemporánea para que, aunque la conozcan por foto, o por vídeo, acaben comprando un billete hacia el destino y pisándolo en sus vacaciones para hacerlo ya suyo para siempre.

Del interior a la costa, y del sur de la provincia a su límite con A Coruña, la arquitectura contemporánea reconocida está presente en todas las comarcas. De la de Pontevedra, la Diputación eligió con ayuda del Colegio Oficial de Arquitectos, el Pazo da Cultura de Pontevedra, de Manuel de las Casas, por su «arquitectura rotunda». En el caso de la sede de Afundación, de César Portela, por ser una «destacada rehabilitación» de la antigua sede central de Caja Pontevedra. El Centro de Interpretación das Torres Arcebispais, del arquitecto Jesús Fole, por recoger los baluartes de la antigua muralla en «un espacio compacto e potente».

También está el Centro Deportivo de Pontillón, de José R. Garitaonaindia, como un ejemplo «de eficacia» con pocos recursos, pero que consiguió «unha imaxe icónica». Y el estadio de Pasarón, de ACXT Arquitectos, por su integración en el barrio. O la Facultade de Ciencias da Educación, de Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera; el Edificio Administrativo de la Xunta en Campolongo, de Manuel Gallego y Jacobo Rodríguez. El Sexto Edificio, de UP Arquitectos, y el Edificio Fernández López, de Celestino García y Javier Reboredo, como representación de vanguardia en la zona monumental.

En Campo Lameiro, su casa consistorial, obra de Jaime Rodríguez, Santiago Pintos y Cristina Crespo, o el edificio museístico del Parque Arqueolóxico del Arte Rupestre, también han sido destacados. Y, cómo no, la Casa Domínguez, construida en 1976 por el arquitecto Alejandro de lana Sota Martínez, expontente del Movimiento Moderno de arquitectura en España. El Centro Galego de Vela, de Penela, en Vilagarcía; la Pousada de Ribadumia, de Mauro Lomba, edificios para ser vividos en Arousa. Puede que no se compren por foto, pero, al igual que todos los demás, acabarán, si triunfa la promoción, en esos álbumes donde los viajeros atrapan sus recuerdos.

Fuente: lavozdegalicia.es