Uno de los mayores retos de un interiorista es crear espacios que muevan las emociones del que participa de esa experiencia. No se trata únicamente de decorar, escoger materiales, compartimentar un local… La labor de este profesional va mucho más allá. Y como dice la canción, para muestra un botón.

Presentado como la fusión de dos marcas (Sansibar y Breuninger), el restaurante Sansibar de Düsseldorf es de esos lugares en los que pasarías horas y horas disfrutando de lo acogedor de su diseño. Un ambiente relajado en armonía con la naturaleza de los materiales invita a los clientes a disfrutar de las vistas y del enclave privilegiado en el que se encuentra.

Revestimientos en madera vieja y mesas de roble macizo son el punto de partida de un proyecto que tiene como gran inspiración al vino: su esencia, su aroma, la presentación y los mil y un matices de su color. Los 130 comensales que puede acoger el local, eligen entre diferentes áreas que proporcionan el adecuado grado de intimidad que se busque. Se puede optar por una mesa al uso junto a las ventanas y su impresionante panorámica del lago o bien las que se encuentran en la parte más interior.

Llaman nuestra atención las dos grandes mesas centrales propuestas para grupos numerosos o sencillamente para promover la comunicación y la informalidad de los usuarios. Al igual que la zona diseñada como pequeñas cabañas. Cabe destacar el rincón de “la mesa de los asiduos” donde las paredes y el techo diseñados como cajas de vino apiladas y la iluminación ambiental de las lámparas hechas a partir de botellas de vino, lo convierten en el lugar ideal para reuniones con amigos.

Los tonos tierra de las paredes, el uso de la geometría de un modo asimétrico, el suelo de madera rústica que nos da la sensación de profundidad en compañía de la disposición del mobiliario, las luminarias especialmente escogidas para cada zona y la estudiada iluminación que ofrecen… Esta es la prueba del gran trabajo que han hecho desde el estudio alemán Dittel Architekten. Conseguir emocionar, conseguir que el mundo se detenga entre esas paredes. Hacer que el espacio y la persona que lo habita sean uno.

Fuente: room-digital.com